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Troles presidenciales: Pelea campal en Twitter

La guerra de los hashtags y  la manipulación de información son las estrategias del oficialismo para vencer a sus críticos a fin de ganar el concurso de popularidad en línea.

Atacar desde cuentas falsas de redes sociales a sus adversarios ha sido y continúa siendo la estrategia el presidente Nayib Bukele, puesta en evidencia por estudios de marketing digital de empresas internacionales, incluso muchas de estas cuentas fueron eliminadas de Twitter.

Sin embargo, el mandatario es fiel a ellas  porque le ayudan posicionar su imagen al margen de los problemas reales como lo son homicidios y covid-19, que según el oficialismo se han reducido producto del plan control territorial, mientras que la pandemia, lo atribuyen a su pronta intervención.

 No obstante, investigaciones apuntan que el mandatario mantiene una lucha constante en redes sociales a pesar de que menos de la mitad de los salvadoreños  tienen acceso regular a internet.

The Economist publicó recientemente un artículo sobre él titulado “My tweet is your command” (Mi tuit es tu orden), la plataforma desde donde Bukele se dirige a sus funcionarios, ciudadanos y desde donde los troller atacan a sus adversarios.

Por su parte, Crisis Group ha documentado un esfuerzo tanto del oficialismo como de sus oponentes para moldear la narrativa sobre sus políticas más controversiales, en parte usando medidas artificiales.

La firma utilizó principalmente los hashtags empleados por ambos bandos de la división política y que se enfrentan a una guerra de difamación en línea con #BukeleDictador y #QueBonitaDictadura.

El objetivo de la investigación es presentar a los salvadoreños dos alternativas artificialmente polarizadas: rechazar a Bukele, a pesar de sus aparentes éxitos; o apoyarlo e ignorar los abusos cometidos por su gobierno.

De acuerdo a Crisis Group,  en el informe titulado ¿Milagro o espejismo? Pandillas y el desplome de la violencia en El Salvador,  intensifica la polarización alimentada por las redes sociales.

Sostienen que el enfoque de Bukele hacia los desafíos en salud y seguridad de El Salvador es, sin duda, de línea dura y abandera el combate de las pandillas con la “fuerza letal”, al menos en apariencia.

Con respecto al Covid-19, el mandatario vio amenazada su imagen y respondió deteniendo a los miles ciudadanos que desobedecen el estricto toque y los mandaba a los hacinados «centros de cuarentena” y encubrir su incapacidad.

Ambas medidas fueron duramente criticadas por los observadores internacionales y nacionales, respondiendo con calificativos de “dictador, pero la realidad es más complicada de lo que aparentan el bombardeo de mensajes  del éxito del gobierno.

Batalla online

La confrontación fue abordada por Crisis Group con dos hashtags  que compitieron en twitter. #BukeleDictador, tendencia tras la ocupación de la Asamblea en febrero, y la otra en respuesta al manejo del COVID-19, mientras que #QueBonitaDictadura se utilizó para contrarrestar este hashtag y la prensa negativa de manera más amplia.

Para analizar estos hashtags, se revisó las publicaciones (tuits originales, respuestas y retuits) a través de la API estándar de twitter, que permiten el acceso a datos objeto de búsqueda de la plataforma.

En #BukeleDictador se recopilaron 29 948 tuits publicados entre el 27 de abril y el 9 de mayo de 2020. Para #QueBonitaDictadura, recogimos 33 251 publicaciones desde su primer uso el 28 de abril hasta el 9 de mayo, revelando que los hashtags se amplifican artificialmente desde bots (cuentas automatizadas) hasta «títeres» (cuentas humanas con identidades engañosas en línea).

Las acusaciones de manipulación en El Salvador se han centrado en gran medida en el uso de trols o centros de redes, que involucran a personas remuneradas por difundir ciertos mensajes a través de las cuentas que manejan.

El propio Bukele fue implicado en el caso de un troll center dirigido a periódicos de ese país, y recientemente el gobierno acusó al partido opositor de izquierda Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) de administrar un troll center. 

 La investigación, detalla que los partidarios de Bukele, por su parte, parecen haber estado construyendo una red de cuentas progubernamentales desde la semana en que él asumió el cargo.

Crisis Group concluye que los opositores y simpatizantes de Bukele usan Twitter para exaltar, polarizar y simplificar el debate político en El Salvador.

El hecho de que esta batalla en línea sea al menos en parte el resultado de la amplificación artificial de mensajes de ambos lados se suma a la preocupación de que el debate en Twitter está avivando un clima de hostilidad que le ayuda a aquellos con intereses políticos polarizadores.

Esto desvía la atención del muy necesario debate sobre cómo cimentar los éxitos de Bukele, minimizando las políticas de “mano dura” y enfatizando en unas políticas destinadas a prevenir la violencia de las  pandillas.