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Corrupción

Siguen los destapes de corrupción gubernamental

En el país se viene produciendo un ejercicio muy significativo y aleccionador en la línea de poner en evidencia los manejos abusivos del poder y las prácticas corruptas que resultan de tales abusos. La corrupción no es algo nuevo en el tiempo, pero sin duda –y las evidencias lo demuestran de modo inequívoco– en las Administraciones gubernamentales más recientes, y en particular las que se dieron entre 1999 y 2014, los procederes corruptos fueron en escalada, hasta límites que al descubrirse resultan casi inverosímiles. La corrupción llegó a tal punto que las instituciones encargadas legalmente de velar por el sano y responsable manejo especialmente de las finanzas públicas tuvieron que empezar a despertar de sus letargos y a apartarse de sus complicidades para iniciar una nueva ruta conforme a los mandatos expresos de la ley.

En primer término está el giro reordenador que se emprendió en la Fiscalía General de la República en la gestión anterior de la misma. Según el texto constitucional, en su artículo 193, numeral 3º, corresponde al Fiscal General de la República «Dirigir la investigación del delito con la colaboración de la Policía Nacional Civil en la forma que determine la ley». Esta es una disposición expresa e inequívoca, que debe ser cumplida y respetada en todo momento y circunstancia. Lo enfatizamos ahora porque, al estar en vías de configuración una CICIES en nuestro país, hay que asegurar que dicho aporte internacional venga a contribuir al buen desempeño de la función nacional ya definida constitucionalmente.

La lucha contra la corrupción y el desmantelamiento de la impunidad van siempre en ruta paralela, como lo demuestran los hechos en todos los casos en que dichas dinámicas correctivas y depuradoras se emprenden de manera confiable y verificable. Afortunadamente, y por las evidencias que vienen acumulándose en el curso de los años más recientes, en El Salvador hay en acción un dinamismo reparador al respecto, y eso no sólo hay que sostenerlo con todos los aportes necesarios sino propiciarlo día tras día por medio de compromisos institucionales y políticos que no dejen duda de que este es un esfuerzo que no va a cesar ni a descomponerse por efecto de las maniobras del poder.

Es fundamental que se dé, ahora mismo y de aquí en adelante, una reafirmación explícita de que no habrá ningún tipo de retroceso desactivante ni ninguna evasiva disfrazada para darles de nuevo espacios de incidencia a las conductas viciosas que se han puesto en dramática notoriedad, y que hoy están afortunadamente en el ojo público. La sostenibilidad del afán saneador depende, sin duda, de que las acciones que se ejercen al respecto se vayan institucionalizando cada vez más, hasta asumir la condición de naturalidad incuestionable que debe serles propia.

Cuando llegue a establecerse la CICIES, como ya se anuncia con la gestión de apoyos de entidades internacionales como la ONU y la OEA, hay que tener exactamente definidas todas las áreas de acción, para preservar, como decíamos antes, el respeto pleno a institucionalidad nacional establecida. Esto no sólo debe servir para reconocer el imperio de la ley sino también para ejemplificar efectivamente sobre este tipo de misiones compartidas conforme a los estándares de colaboración que responden a los nuevos esquemas regionales y globales.

La corrupción es un cáncer profundamente destructor y la impunidad es su vía de acceso más habilitante. Hacer que ambas entren en vía de extinción irreversible debe ser una misión de salvaguarda social, política e institucional insoslayable. Continuar en esa tarea tan vital para todo y para todos es lo que corresponde sin excusas.

Publicado por La Prensa Gráfica: https://www.laprensagrafica.com/opinion/Siguen-los-destapes-de-corrupcion-gubernamental-y-eso-impulsa-a-desmantelar-la-impunidad-20191006-0448.html

Corrupción

Nayib Bukele figura entre las 100 personas más influyentes según la Revista Times, pero no por buenas razones.

La revista Times ha publicado este día un listado de las 100 personas más influyentes del 2021, entre los que se encuentre el Presidente de El Salvador, Nayib Bukele, en la misma figuran personajes como Joe Biden, Simone Biles, Donald Trump, entre otros.

Pero figurar en esta lista no es sinónimo de beneficio para la imagen del presidente, ya que lo que lo caracteriza, según el pequeño artículo escrito por Daniel Lizárraga (periodista mexicano expulsado del país) es su autoritarismo, su palabra que se torna incuestionable, y de intentar contradecirle, él y su aparato propagandístico se encagará de destruir a quien lo haga en redes, y si insiste, perseguido y entregado a las autoridades.

La nota completa y traducida está acá:

«En el 23 de agosto, El Faro, el periódico salvadoreño del que soy editor, publicó una investigación sobre las negociaciones entre el gobierno del presidente Nayib Bukele y las pandillas de El Salvador . El presidente desestimó el informe en un tuit y luego acusó sin fundamento a El Faro de mentir.

Este es el talento de un presidente que no ha tolerado críticas ni oposición. En 2020, Bukele llegó al parlamento rodeado de soldados armados para presionar a los legisladores para que aprobaran su presupuesto. En mayo, ordenó la destitución de los jueces de la Corte Suprema, y ​​ahora, los nuevos nombrados han dictaminado que los presidentes pueden cumplir dos mandatos consecutivos.

El asalto del gobierno a El Faro, que también incluye mi expulsión del país en julio, tiene como objetivo castigar al periódico por el pecado de intentar entregar la mejor información a la gente. Para Bukele, las palabras del gobierno son incuestionables, y quien diga lo contrario primero es destruído en las redes sociales y, si insiste, entregado a las autoridades.

Lizárraga es periodista»

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Centroamérica

Romeo Lemus aparece en listado de periodistas que recibieron dinero del Estado

“Romeo, deberías ser más prudente. Tu nombre aparece en el mismo expediente de los políticos que detuvieron ayer. Esto aparece en un juzgado y lo tiene la fiscalía”, escribió Sergio Arauz, periodista de El Faro, como comentario a una publicación de Romeo Lemus Rivera, sobre la captura de cinco exfuncionarios del período presidencial del FMLN.

“Se llama #Justicia no se llama persecución política”. Tal era el comentario que Lemus hacía en su publicación en la cual recogió declaraciones del Fiscal General impuesto, Rodolfo Delgado, del ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro, sobre las capturas de cinco funcionarios y el anuncio de órdenes de captura contra cuatro más, incluyendo la del expresidente Salvador Sánchez Cerén.

Lemus afirmó en su tuit que las capturas en mención eran un parteaguas, que los salvadoreños comenzaban a ver la justicia y que El Salvador necesitaba hacer justicia.

Sin embargo, el tuit de Arauz incluía una imagen en la cual, en la última línea aparecía el nombre de Romeo Lemus $1,500.00 total $90,000. Según el periodista de El Faro, ese documento se refiere a una lista de periodistas a quienes se les entrega mensualmente diversas cantidades en la casa “403” y que, según Arauz, es parte del expediente judicial con el que se está procesando a los exfuncionarios del gobierno anterior capturados.

Luego de esa publicación, Lemus publicó un vídeo en el que sostenía que si la difamación era el precio por denunciar al FMLN y a ARENA, estaba dispuesto a recibirla. Agregando que no se iba a detener en montajes o publicaciones falsas.

El Diario de Hoy intentó obtener la versión o posición de Lemus Rivera sobre su mención en el supuesto listado pero no respondió a la gestión realizada ayer a través de mensajería directa.

Empleado del actual gobierno

Romeo Lemus Rivera, según documentos oficiales, continúa como empleado del Consulado de El Salvador en Los Ángeles, Estados Unidos. En un documento del Portal de Transparencia de enero de este año aparece como asistente administrativo, pero en el “Directorio de representaciones diplomáticas consulares y misiones permanentes de El Salvador” publicado por Cancillería, aparece como “Asistente Administrativo designado como Agregado de Prensa y Comunicaciones”.

El puesto en el que aparentemente está Lemus Rivera le fue otorgado durante el periodo presidencial de Sánchez Cerén, afirmaron fuentes de Cancillería.

El Diario de Hoy intentó corroborar oficialmente con Cancillería, si Lemus Rivera sigue en el cargo; la encargada de prensa prometió gestionar el dato pero al cierre de esta nota no se tenía respuesta.

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