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Según advierten especialistas: Depresión y delirios entre secuelas que causaría el COVID-19

Fatiga extrema, pérdida del olfato, dificultad para caminar y hasta problemas de lenguaje son algunos daños neurológicos vinculados al virus.

Los pacientes con COVID-19 y los hondureños en general, necesitan atención psicológica inmediata, según especialistas.

Los pacientes con COVID-19 y los hondureños en general, necesitan atención psicológica inmediata, según especialistas. 431 SHARES 861 Visto FacebookTwitterWhatsapp

En Honduras se registran más de 13,115 casos de personas que le han ganado la batalla al COVID-19, sin embargo, ¿qué secuelas deja esta enfermedad en quienes la padecen?

La ansiedad, depresión, delirios, debilidad y problemas de concentración son solo algunas de las repercusiones de tipo neurológico que sufren algunos de los afectados por el virus, según alertan especialistas.

Según el especialista en neurología, Harlis Estrada, durante la infección de COVID-19 se presentan tres tipos de síntomas neurológicos.

Los pacientes que están cursando la infección debutan en el cuadro del virus con un síntoma neurológico como la pérdida del olfato o el gusto.

Sin embargo, otros pueden tener la infección y desarrollar síntomas respiratorios bajos, complicarse o un tercer escenario es que quien ya ha superado la infección, semanas o meses después pueden presentar daños neurológicos.

El especialista explicó que “puede haber complicaciones y secuelas neurológicas en pacientes que están con el virus o que los han superado. El síntoma general más común en el ámbito neuromuscular es el cansancio excesivo”.

“Quedan con un síndrome de debilidad o cansancio, pero otros pueden quedar presentado dolores de cabeza crónicos, vértigo y otras secuelas son más complejas”, indicó Estrada.

En algunos pacientes, sobre todo quienes sufrieron infarto cerebral, se pueden predecir algunas secuelas neurológicas.

DÉFICIT DE MEMORIA

Los pacientes que han presentado un cuadro grave de COVID-19 y que estuvieron en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), debido a la falta de oxígeno durante algún tiempo, pueden desarrollar falta concentración, déficit de memoria, problemas conductuales y de estado de ánimo.

“Yo diría que la complicación más grave que puede quedar después del COVID-19, por el efecto de trombosis que hay en la sangre y porque sufren infartos cerebrales, les deja secuelas como dificultad para caminar, hablar, movilizar alguna parte del cuerpo, expresar el lenguaje podrían ser las más graves”, lamentó Estrada.

Según el especialista, es poco común ver las secuelas, y ha sido favorable la disminución de los casos, ya que se están viendo formas leves de la enfermedad, pero aún continúan aprendiendo, ya que no se sabe cuánto tiempo después del virus se van a presentar las consecuencias.

“Afortunadamente, las secuelas neurológicas no son tan frecuentes en la mayoría de los pacientes y son más evidentes en adultos, sobre todo en los de la tercera edad”, expresó.

En algunos casos, los médicos sí pueden predecir qué paciente tendrá alguna secuela neurológica y los más propensos son los que sufrieron algún infarto cerebral. (DS)

DATOS
La confusión y el delirio son los síntomas más comunes detectados por el Consejo General de la Psicología de España en los sobrevivientes de COVID-19. Según un estudio de ese organismo, durante la fase aguda de la enfermedad, uno de cada tres pacientes muestra trastornos de ansiedad o depresión, pero otros pueden presentar estados alterados de conciencia, lo que podría ser ocasionado por la falta de oxígeno en el cerebro, por altas fiebres.

Javier Uclés.

ADVIERTE PSIQUIATRA
Población necesita atención psicológica
La parte psicológica de los pacientes con COVID-19 y de los hondureños en general, está muy afectada y necesita atención, advierte el médico psiquiatra, Javier Uclés.

“Contagiados y no contagiados, estamos afectados desde el punto de vista físico y emocional; los que ya se contagiaron tienen miedo de volver a estarlo y los sanos tienen terror de enfermarse; hay más estrés, tensión, angustia y miedo por las noticias que se ven”, asegura Uclés.

Destacó que el hecho de que aún no haya una vacuna certificada, también causa estrés, ya que muchas personas, debido a su imaginación, hasta sienten algunos síntomas de la enfermedad, sin estar contagiados.

“Son tres categorías de pacientes: los que sienten síntomas y se hacen muchas pruebas; la imaginación puede hacer sentir cosas sin tener”, apuntó.

“Y a otros que tienen síntomas de otras enfermedades, les hace creer que es COVID-19 y los que sí están enfermos, pero no quieren ir a consulta, por miedo a que les digan que lo tienen y los internen”, lamentó Uclés.

Para el psiquiatra, las autoridades deben priorizar en la atención de la parte psicológica de los pacientes y del hondureño en general, en estos momentos en que se ha agudizado la situación mental que está desatendida desde hace mucho.

“Con el COVID-19 esto ha aumentado, mayor violencia, irritabilidad, depresión, mayor consumo de alcohol y drogas; el estado debería contratar psicólogos en todos los municipios, y dependiendo el tamaño de estos, que haya al menos dos consultorios de atención psicológica”, recalcó.

Asimismo, recomendó capacitar al personal de trabajo social, promotores de salud, enfermeras y médicos, para atender la salud mental del hondureño.

“Se ha comprobado que la pandemia nos está afectando a todos. Y aquí no se está haciendo nada, esto le puede causar a alguien ideas de suicidio, automedicarse”, señaló Uclés.

Nota tomada de latribuna.hn