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No más nepotismo, la otra mentira del gobierno de Bukele.

En su campaña también anunció luchar contra la corrupción y el nepotismo, pero hizo lo mismo de siempre. Contratar a familiares, amigos y socios hasta con doble salario.

Las promesas del presidente Nayib Bukele nunca llegaron a ser realidad en los primeros 100 días de gestión ni muchos menos en su primer año. Todo fue una vieja estrategia política para obtener el voto.

Uno de los temas que la población aplaudió y dio su voto de confianza al entonces candidato presidencial, era la lucha contra la corrupción y el nepotismo, pero todas esas promesas eran infundadas.

En su lugar, se dedicó a destituir ilegalmente a miles de empleados públicos para luego contratar a familiares, amigos y miembros de su partido, pagando salarios dobles y triples a sus funcionarios bajo la figura de cargos ad honorem.

Además de favorecerlos con plazas a su círculo de confianza, manipuló la ley del servicio público a su antojo al nombrar cargos sin cumplir los requerimientos establecidos.

Replicar esa tendencia para favorecer a su parentela no cayó en gracia, después de jactarse en redes sociales sobre los despidos de empleados públicos y funcionarios de la administración Sánchez Cerén.

Analistas políticos y organizaciones que velan por los derechos humanos coinciden que la administración de Bukele se ha caracterizado por replicar las prácticas de sus antecesores, no hay “nuevas ideas” por ningún lado.

La condena por el nepotismo no se hizo esperar y los ciudadanos expresaron sentirse engañados e interpusieron sus denuncias en el Tribunal de Ética Gubernamental.

“El presidente Bukele vendió grandes expectativas y esperanzas para la población. Les dijo a los jóvenes profesionales que podrían acceder a un empleo en el Estado para poder servir mejor a su país, y que el único criterio de selección sería la meritocracia», señaló en enero pasado la salvadoreña y abogada, Daniela Genovez.

Su malestar se basada en el nombramiento de Yamil Bukele, hermano del mandatario, como presidente del INDES; Miguel Katan, tío del mandatario, nombrado en la Secretaría de Comercio; y Guillermo Hasbún, quien es presidente del CIFCO y primo del Presidente Bukele.

Según los currículos publicados en el portal de Transparencia, Kattán es un mercadólogo especializado en “manejos estratégicos de negocios” y Yamil es licenciado en administración de empresas, mientras que Hasbún no tiene títulos académicos, únicamente destaca sus labores como youtuber.

El artículo 6 e inciso G de la Ley de Ética Gubernamental dice: «Son prohibiciones éticas para los servidores públicos nombrar a parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad para que presten servicios en la entidad que preside o desempeñe».

Fabio Castillo, quien fue primer regidor de Bukele en la alcaldía de San Salvador, criticó en una entrevista con El Diario de Hoy la influencia de los hermanos Bukele en las decisiones del gobierno. Calificó al actual gobierno de “tribal”.

Con estas contradicciones, comunes en el presidente, las falsas expectativas sobre una gobernabilidad transparente y ética se desmoronó en poco tiempo y atrás quedan la condena del nepotismo y la corrupción.

Ahora, sus propias palabras le acusan, ya que se comprometió al decir: “Hay que combatir el nepotismo, de todos los diputados, incluyendo GANA, PCN, ARENA, PDC, FMLN, por más chiquito que sea. Si vamos a condenar el nepotismo, pues hagámoslo en serio”.

Para la Fundación Democracia, Transparencia y Justicia, el presidente también incurrió en caso de nepotismo Arena Rodríguez (hermana de Gabriela Rodríguez), quien funge como asistente de la canciller Alexandra Hill Tinoco, hija de Jaime Hill, uno de los concejales de Bukele durante su gestión como alcalde de San Salvador.

Funcionarios hacen lo mismo

A parte de sus hermanos, tíos, entre otros lazos familiares, presidente no es el único que tiene parientes trabajando en el gobierno. De acuerdo con un reportaje de El Faro, desde que Carolina Recinos asumió como jefa del gabinete presidencial, el 1 de junio de 2019, cuatro de sus hermanos entraron a trabajar al gobierno.

Tras hacerse pública el nepotismo Recinos, defendió la contratación de cuatro hermanos, incluso salió al paso ante los señalamientos del préstamo de $22,514 otorgado por BANDESAL a otra hermana de la funcionaria.

Al respecto, el mandatario guardó silencio, ya que no tiene la moral para denunciarlo porque él también tiene en su gabinete a hermanos, primos, tíos, amigos y a socios en cargos públicos.

La lista de familiares de funcionarios continúa, desenmascarando la otra fábrica de empleo para los tíos, hermanos, primos, cuñadas, concuñas, esposos, amigos, exempleados, compadres y comadres de Nuevas Ideas.

Con ello queda claro que el nepotismo es un elemento característico de la política salvadoreña, como ha dicho el mismo Bukele, pero en la práctica le resulta conveniente para garantizar su gobernabilidad, aun cuando se una absoluta falta de ética y decencia.

Nayib Bukele pasó a ser la decepción dentro y fuera de la frontera salvadoreña. Hoy su imagen se ha desplomado y organizaciones como las Naciones Unidas, El congreso de EE.UU, Amnistía Internacional y muchas otras, han cuestionado su forma autoritaria de gobernar.