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Nayib Bukele puede querer convertirse en el primer dictador milenial de Latinoamérica.

Cuando se convirtió en presidente de El Salvador el año pasado, Nayib Bukele prometió un cambio. Un milenario que sabe que una selfie vale más que 1,000 palabras, rompió el control de las dos partes que habían gobernado desde el final de una guerra civil en 1992. Bajo su vigilancia, la tasa de asesinatos de El Salvador se convirtió en la más alta del mundo y los salvadoreños abandonaron el país en multitud. Tres de los últimos cuatro presidentes han sido acusados de corrupción. «¡Bastardos, devuelvan lo que han robado!» Sr. Bukele exigió antes de las elecciones. Dio su discurso de victoria en jeans y una chaqueta de cuero.

El joven presidente de El Salvador ignora ordenes de la corte, se burla de los legisladores y trata brutalmente a los prisioneros.

Cuando se convirtió en presidente de El Salvador el año pasado, Nayib Bukele prometió un cambio. Un milenario que sabe que una selfie vale más que 1,000 palabras, rompió el control de las dos partes que habían gobernado desde el final de una guerra civil en 1992. Bajo su vigilancia, la tasa de asesinatos de El Salvador se convirtió en la más alta del mundo y los salvadoreños abandonaron el país en multitud. Tres de los últimos cuatro presidentes han sido acusados de corrupción. «¡Bastardos, devuelvan lo que han robado!» Sr. Bukele exigió antes de las elecciones. Dio su discurso de victoria en jeans y una chaqueta de cuero.

Pero en sus 11 meses como presidente, ha hecho más para destruir la democracia de El Salvador que para reformarla. En febrero ingresó a la Asamblea Legislativa con soldados para intimidarla y financiar su programa de lucha contra el crimen. Con el estallido de covid-19, su desprecio por las normas democráticas solo ha aumentado. Bukele podría estar en camino de convertirse en el primer dictador milenario de América Latina.

Ejemplifica una tendencia preocupante. Hasta hace poco, la democracia parecía establecida en la mayor parte de América Latina. Las principales excepciones fueron tres países gobernados por déspotas izquierdistas: Cuba, Venezuela y Nicaragua. Ahora algunas democracias se tambalean. El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, diseñó la abolición de un límite de mandato presidencial y en 2017 fue reelegido en una votación defectuosa. Los manifestantes en Bolivia obligaron a Evo Morales, otro esquivador del límite de mandato, a dejar el cargo (y al país) después de que aparentemente intentó manipular su reelección en octubre pasado. Con covid-19 como coartada, la presidenta interina, Jeanine Áñez, está acumulando poder y buscando retrasar una elección. El presidente populista de Brasil, Jair Bolsonaro, critica a los partidarios que llaman a cerrar el Congreso y la Corte Suprema.

Bukele ha ido aún más lejos (ver artículo). Se movió rápidamente para contener la propagación de covid-19, imponiendo un bloqueo nacional el 21 de marzo, cuando el país tenía solo tres casos confirmados. En nombre de la protección de los ciudadanos, ha pisoteado sus derechos. La policía arrestó a más de 2,000 personas por violar las reglas de cuarentena y las confinó durante hasta 30 días en condiciones que hacen más probable la propagación de la enfermedad.

La Corte Suprema dictaminó que el estado no puede detener a personas sin una ley que lo respalde. Bukele la ha desafiado. «Cinco personas no van a decidir la muerte de cientos de miles de salvadoreños», tuiteó. Las fuerzas de seguridad tomaron sus órdenes para hacer cumplir su bloqueo, emitido a través de Twitter, como comandos legales. (La legislatura ha aprobado una ley que autoriza las detenciones).

Bukele arremetió de nuevo cuando los asesinatos aumentaron el mes pasado después de un largo descenso. Alentó a la policía a utilizar la «fuerza letal» contra los delincuentes y ordenó que los miembros encarcelados de pandillas rivales fueran confinados en las mismas celdas. La oficina del Sr. Bukele publicó fotos de cientos de prisioneros casi desnudos, empaquetados más cerca que gallinas en serie mientras se inspeccionaban sus celdas.

Hasta el momento, Bukele no ha pagado ningún precio por su brutalidad. Los ciudadanos creen que está tratando de protegerlos. Casi el 80% aprueba su manejo de la pandemia. En una elección que se realizará el próximo febrero, su partido Nuevas Ideas probablemente obtendrá el control de la legislatura.

No está claro cuánto tiempo planea conservar todo este poder. Los presidentes en ejercicio no pueden postularse para la reelección. Bukele podría tratar de levantar ese límite de mandato antes de las elecciones en 2024. O tal vez uno de sus parientes, los principales agentes del poder en su gobierno, estará en la boleta electoral. De cualquier manera, la democracia sufriría.

Estados Unidos debería frenarlo, pero no lo hará. Bukele se ha congraciado con el presidente Donald Trump al acordar evitar que los migrantes de otros países se dirijan a Estados Unidos. Una depresión económica inducida por una pandemia podría borrar la popularidad de Bukele. Pero para entonces puede ser difícil deshacerse de él. Los salvadoreños deben encontrar formas de refrenarlo ahora.

Publicado en The Economist.

Corrupción

Ministro de Seguridad: La libertad de expresión tiene “límites”

Ante el cuestionamiento de los medios de comunicación no oficiales sobre el caso del cementerio clandestino en Chalchuapa, el funcionario aseguró que dan seguimientos a periodistas que están haciendo apología del delito.

Luego de hacerse público que, al menos unos 47 cadáveres podrían estar en la casa del asesino psicópata y ex policía Hugo Osorio, las autoridades silenciaron al criminólogo a cargo de las excavaciones, a la policía y a la fiscalía.

El caso se maneja con hermetismo y hubo hasta sanciones para el personal que participa en la investigación por revelar información a la prensa independiente, pero no para los medios del oficialismo, los cuales lo hacen a favor del gobierno.

Además, olvidan que la población tiene derecho a estar informado, sobre todo aquellas familias que buscan a sus parientes desaparecidos y que podrían estar en una de esas fosas.

Sin embargo, a pesar de este bloqueo informativo, los comunicadores han dado seguimiento a la información con fuentes que han pedido el anonimato para no tener consecuencias de parte de las autoridades, quienes han minimizado el macabro hallazgo.

Para acallarlos, el ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro, sentenció en una entrevista radial que se hace «seguimiento» de periodistas por sus publicaciones relacionadas con temas de violencia, porque la libertad de expresión «tiene su límite».

El funcionario indicó que se trata de periodistas que, a su juicio, publican con «una clara intención de generar apología», pero sin dar mayores detalles.

Las declaraciones, es interpretado por la Asociación de Periodistas de El Salvador y también por Amnistía Internacional (AI) como una amenaza a la libertad de expresión.

A través de un comunicado, la asociación condenó las amenazas del ministro de Seguridad y lo responsabiliza de cualquier vulneración contra el gremio., indicó la APES en un comunicado de prensa.

«sumamente grave que el Gobierno de Nayib Bukele utilice los cuerpos de seguridad en un claro intento de callar a la prensa no alienada», señalaron.

A esta denuncia se sumó Amnistía Internacional y a través de su directora Erika Guevara-Rosas, calificó de «preocupantes» las declaraciones del ministro de seguridad, ya que “la libertad de prensa es una de las mayores manifestaciones del derecho a la libre expresión”, escribió en su cuenta de twitter.

José Miguel Vivanco, director de la División de las Américas de Human Rights Watch, califico las declaraciones del Villatoro como un “típico lenguaje de los autoritarios”, escribió a través de Twitter

Para la oposición política del país, se trata de una “mordaza y peligrosa”, señalando que los comunicadores se arriesgan para informar a la población.

Es un retroceso a la democracia, dijo Dina Argueta, al tiempo que cito que los periodistas han venido denunciando acoso desde hace dos años.

Desde que se hizo público el caso de Chalchuapa, Villatoro ha criticado el manejo de la prensa al tema de desapariciones en el país, ya que aseguró que este fenómeno ya existía, pero algunos medios le dan un tratamiento tendencioso.

La principal molestia del ministro de Seguridad fue revelar las cifras de cadáveres, ya que el gobierno trata de minimizar el caso y los

fiscales que dieron la información enfrentan un proceso sancionatorio por dar información.

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Corrupción

Gobierno de Bukele da marcha atrás en su lucha contra la corrupción al abortar a la CICIES

La creación de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en El Salvador (CICIES) con la OEA fue aplaudida por Nayib Bukele, pero hoy abandona esa promesa de campaña, la cual investigaba 105 entidades del Estado por presunta corrupción, argumentando falta de confianza.

En septiembre de 2019, a escasos meses de llegar a la presidencia de ese país centroamericano, Bukele rechazó una CICIES con la ONU y se inclinó por hacer un acuerdo de cooperación con la Organización de los Estados Americanos (OEA), dirigida por el secretario general de la OEA, Luis Almagro, amigo del mandatario.

Sin embargo, poco a poco, el gobernante se ha alejado de esta promesa de campaña luego de que esta comisión en abril de 2020, iniciara la asistencia técnica y monitoreo de los fondos por emergencia sanitaria Covid.19.

Tras este anuncio de irregularidades descubiertas por la CICIES y la condena de parte de la OEA ante la destitución de los Magistrados y el fiscal general y ahora la noticia de que el exalcalde Ernesto Muyshondt será asesor de la OEA, el gobernante explotó y puso punto final tanto a su amistad con Almagro como al acuerdo de la lucha contra la corrupción e impunidad, a través del recién nombrado fiscal general, Rodolfo Delgado.

Según Delgado, la decisión tomada es de conformidad con el artículo 17 de ese mandato, declarando que “no podemos recibir apoyo técnico de una entidad que va a estar asesorada por una persona que negoció con la vida de los salvadoreños a cambio de beneficios electorales», refiriéndose al nombramiento de Muyshondt.

En horas de la noche y en una conferencia de prensa exprés, Bukele confirmó su salida del acuerdo y declaró: ““Hemos decidido que vamos a romper nuestro convenio con la CICIES porque es un despropósito que intentemos combatir la impunidad con precisamente las personas que están promoviendo la impunidad en El Salvador”.

Asimismo, dijo que su gobierno quiere combatir la impunidad, pero como ya no pueden confiar en la OEA, “vamos a buscar alguna organización internacional, otra distinta, para que nos acompañe en la creación de una CICIES que sí combata la impunidad”.

Por su parte, el representante de la CICIES dijo que no se pronunciaría, pero quien sentó posición a través de su cuenta de twitter fue Estados Unidos al lamentar la decisión del gobierno de cerrar su cooperación con dicha Comisión.

“La lucha contra la corrupción es esencial y fundamental. Vamos a seguir buscando la forma de reducir y combatir la corrupción e impunidad», expresó la sede diplomática en El Salvador.

Investigar a la oposición, pero no a su gobierno

Durante la firma del acuerdo el noviembre del 2019, Bukele aseguró que la creación de este organismo era en respuesta a » un clamor del pueblo salvadoreño que se combata la corrupción, pero la población no solo está pidiendo que se combata la corrupción, la población está pidiendo que se combata la corrupción con una Cicies», sentenció.

De esta manera, “cumplía su promesa de campaña”, sacando a luz los actos de corrupción de los gobiernos anteriores, tanto de ARENA como del FMLN, iniciando con las investigaciones de la construcción de la presa hidroeléctrica el Chaparral durante la administración Funes y la desviación de fondos en la construcción del SITRAMSS.

Hasta ese momento todo era “viento en popa”, pero al llegar su turno la situación cambió cuando Ronalth Ochaeta, explicó en ese momento que “como resultado de su trabajo, la Comisión formulará recomendaciones para el fortalecimiento institucional sobre la calidad, efectividad y legitimidad en el gasto público, derivado de la situación de emergencia sanitaria”.

El entonces diputado del FMLN, Jorge Hándal, sentenció que el temor de Bukele se debe a que habían más de 83 avisos de casos de corrupción en la Fiscalía del manejo de fondos estatales de parte de instituciones del gobierno utilizadas para la pandemia y que por ello insistía en una CICIES dependiente del Ejecutivo.

Razón por la cual, Bukele también rechazó la iniciativa presentada por las organizaciones civiles presentada en la Asamblea, que buscaba, entre otras cosas, darle independencia institucional y financiera a la actual CICIES, incluso evitó reunirse con el Enviado Especial para el Triángulo Norte de EE.UU. Ricardo Zúñiga.

Desde que inició su trabajo, la CICIES ha dado asistencia en 25 casos de corrupción investigados por la Fiscalía salvadoreña.  Entre estos, 12 son avisos de posibles ilícitos de corrupción en cinco instituciones, auditó los gastos destinados a la pandemia e investigó siete casos más a solicitud del ex Fiscal General. 

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