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Muertes por negligencia en nuevo hospital CIFCO

Familiares denuncian que el deceso de sus parientes se debió a fallas en los respiradores, con el agravante es que estos pacientes fueron trasladados  a pesar de que su cuadro era de grave a crítico y a estar entubados.

El luto continúa para las familias que están perdiendo a sus seres queridos en esta pandemia, mientras las autoridades siguen abordando los casos “a prueba y error”, a costa de la vida de los salvadoreños.

Así, cada día jóvenes, adultos y personas de la tercera edad, están perdiendo la batalla contra el Covid.19. Cada día las redes sociales se encargan de  sacar a luz  la negligencia del gabinete de gobierno, que se limita a dar el pésame a los familiares y decir que se “cumplieron con los protocolos”.

El más reciente caso es la muerte de Gilberto Barahona Recinos, quien murió en el  recién hospital El Salvador, CIFCO. Se trata de una persona que sufrió un ataque cardíaco luego de ser entubado el pasado lunes y a pesar de su diagnóstico reservado, fue trasladado por el  ministerio de Salud.

De acuerdo a la fuente, el fallecimiento de la víctima se debió a fallas en el sistema eléctrico   en los “nuevos equipos”,  dejando dolor e impotencia a la familia y muchas dudas sobre la atención recibida en un centro hospitalario que  su objetivo es figurar en la región por  su “excelente  servicio médico”, lo cual está muy lejos de la realidad.

Caprichos del presidente

Desde el inicio del Estado de Emergencia por Covid-19, diferentes organizaciones manifiestan que el gobierno ha mostrado mucha negligencia en el manejo de la crisis sanitaria.

Ésta la atribuyen a “caprichos del gobierno”, quien no ha aceptado ninguna recomendación de expertos en epidemiología; sino que por el contrario, se ha dedicado a atacar y descalificar las opiniones con respecto a los protocolos que deberían realizarse para salvaguardar la salud de la población.

Adicionalmente,  se ha negado a aprobar cualquier decreto, lo que constituye un atentando con la salud del pueblo salvadoreño. En lugar de asumir ese desacierto, el presidente termina culpando a la Corte Suprema de Justicia y al Órgano Legislativo, gastando miles de dólares en publicidad para tapar su negligencia e irresponsabilidad.

Lo grave  de esta situación, dice una fuente cercana al gobierno que está involucrada en el tema de atención a los pacientes en el CIFCO, es que se le ha hecho creer a la población que el nuevo hospital, es el mejor de Latinoamérica, pero solo se trata de una fachada, al menos por el momento.

Estos errores han cobrado la vida de casi 200 salvadoreños, siendo el desacierto más grande de Bukele, empecinarse en la construcción de un hospital, cuando la prioridad era y sigue siendo la instalación de hospitales temporales para evitar el colapso del sistema hospitalario, previniendo el contagio de los pacientes ingresados por otras dolencias.

La pandemia ha sido utilizada con fines políticos y la atención hacia la población tuvo que esperar tres meses para que se habilitara un hospital que pasó de temporal a permanente y  según organizaciones civiles, el presidente improvisó la inauguración aún sin estar equipado para justificar una dudosa inversión de 30 millones de dólares.

El  gobierno tampoco no ha proporcionado, ni en cantidad ni en calidad adecuada, los insumos de protección recomendados por la OMS/OPS a personal médico en primera línea contra la pandemia y personas en tareas de emergencia. Negligencia que sigue arrebatando la vida de los médicos, enfermeras, paramédicos, personal de servicio, policías y soldados y de la población en general.