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Más de $1,000 millones para atender pandemia ha recibido el gobierno de Bukele.

Los recursos han sido en concepto de préstamos, donaciones, LETES Y CETES. Transparencia internacional habla de corrupción y pocos resultados positivos.

El 26 de marzo, la Asamblea Legislativa permitió que el gobierno de Bukele creara el Fondo de Emergencia y Recuperación y Reconstrucción Económica, dándole la herramienta para pudiera emitir títulos valores para obtener dinero y buscar otras fuentes de financiamiento, pero era necesario un comité que auditara los recursos..

Sin embargo, a la fecha el Ejecutivo no ha permitido que el grupo fiscalizador haga su trapajo y ha llevado las relaciones a un punto quiebre por la resistencia de rendir cuentas sobre los ingresos y egresos. Algunos miembros que renunciaron a la comitiva  afirman que nunca fue posible auditarlos.

Al respecto, Transparencia Internacional sigue de cerca el manejo de los fondos destinados para atender la pandemia y sus efectos en las economías de los países, incluyendo a Latinoamérica.

La Organización asegura que “mientras millones de fondos de covid-19 fluyen desde el Fondo Monetario Internacional, los presupuestos inflados y la poca supervisión crean una receta para la corrupción».

En El Salvador, dice, el Ejecutivo ha recibido más de $1,000 millones en calidad de préstamos, donaciones, LETES y CETES, para manejar la emergencia, documentando con ello posibles casos de corrupción.

Transparencia Internacional menciona casos emblemáticos como el Hospital El Salvador que se encuentra en construcción, compra de equipos médicos y distribución de alimentos, donde señalan pocos resultados positivos.

Aclaran que El Salvador  estuvo entre los primeros países en recibir fondos del Fondo Monetario Internacional y el gobierno se comprometió a rendir de manera formal la rendición de cuentas y transparencias de las mismas.

Este compromiso no es notorio en la administración de los recursos recibidos, por el contrario, «en lugar de fortalecer la competitividad y mejorar los negocios, el gobierno está creando un ambiente de confrontación con el sector privado, que no está contribuyendo a la recuperación económica», agregan.

Salud sin poder justificar Gastos

Sin un informe técnico, el ministro de Salud, Francisco Alabí habló de un gasto de $16.8 millones en pacientes que atienden en 400 camas de UCI por 12 días.

Además, manifestó  que el país invierte al día, $3,500 por los cuidados de un paciente en Cuidados Intensivos, cifra que  dista de la realidad, ya que es cuatro veces más caro que  en España, donde ronda los $825 o el triple en Colombia  que es de $1,140.

Tanto los costos como el número de camas en UCI no coinciden con los datos del Colegio Médico o el de SIMETRISSS, quienes aseguran que el país no cuenta con esos números de camas, ni menos con mil como lo afirmó Bukele.

Alabí acudió al congreso para obtener más recursos, pero la falta de transparencia en el uso, es una limitante para su aprobación y ser incluídos en los fondos del presupuesto de la Nación.

En la cadena nacional del 18 de marzo,  cuando se anunció el primer contagio, Bukele aseguró que habría “ mucho dinero fluyendo” para atender la pandemia y que la CICIES destacaría a 60 auditores para vigilar los fondos, pero es otra promesa sin cumplir.

En esa oportunidad aseveró que “el que toque un centavo, yo mismo lo voy a meter preso”, sin embargo solo procedió contra Jorge Aguilar y no al ministro  de Salud que firmó las ordenes de compras. Tampoco la ha hecho con las compras de botas de hule a la empresa de un pariente de Alabi.

Tanto Salud, Agricultura y Obras Públicas, entre otras dependencia de Estado, dejan dudas  sobre el destino de los fondos y en su afán de obtener más recursos, caen en contradicción alentando más los señalamientos de corrupción.