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Más de $100 mil costaron al Estado las lujosas remodelaciones de las oficinas de Federico Anliker y Francisco Alabí.

La falta de recursos económicos para enfrentar la pandemia, es el grito del presidente Bukele y cada vez exige  la aprobación de más préstamos a la Asamblea Legislativa, pero sus funcionarios los usan para darse unos “gustitos”.

La economía salvadoreña está deprimida y el gobierno exige más recursos para enfrentar la crisis sanitaria. Él más reciente  es un préstamo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por $250 millones, ratificado por los legisladores  para financiar el “Programa de Fortalecimiento de la Política y Gestión Fiscal para la Atención de la Crisis Sanitaria y Económica causada por el COVID-19 en El Salvador.

Sin embargo, el término austeridad y establecer prioridades no está presente en Federico Anliker, presidente de CEPA ni tampoco para Francisco Alabí, Ministro de Salud.

Ambos funcionarios ofrecieron sus salarios ante la falta de recursos, pero hoy dejan en evidencia sus verdaderas prioridades al gastar más de 100 mil dólares en lujosas remodelaciones de  sus despachos.

Los exagerados gastos realizados, causaron indignación entre la población, que aseguran hacer “milagros para irla pasando” porque ni fueron beneficiados con el bono de $300 ni con la bolsa solidaria de alimentos. El mismo  sucede para  el personal de primera línea  y veteranos que están a la espera del bono.

En el caso de Francisco Alabí, no solo autorizó y favoreció la compra de botas de hule por $225 mil a empresa familiar, sino que ahora invirtió cerca de $20 mil en remodelar su despacho, un monto mayor al que el gobierno destinó para remodelar seis hospitales de la red nacional.

El funcionario de Salud no escatimó los recursos del Estado, el cual está endeudado para hacerle frente a la pandemia y remodeló la oficina por $18,304, incluyendo una estación de café, valorado en $1,300.

La información salió a luz  por la investigación periodística  de SaludconLupa e hizo que los cibernaturas expresaran su descontento en redes sociales, ya que Alabí no reparó en gastos, aun cuando Bukele había expuesto en diferentes conferencias de prensa la necesidad de obtener  más fondos y estar en los picos más altos del covid-19.

En la publicación se detalla que el contrato para la infraestructura data del 25 de mayo, cinco meses después de la renuncia de  su antecesora Ana Orellana.

La adquisición comprendía  un lote de 22 muebles valorados en más de $18,000. A la compra se sumó un escritorio de $2,274.13 y una  mesa de reuniones por $4,548.25, entre otros. Además le compró los muebles a la empresa ARCA ARQUITECTOS quienes  son familia de su asistente, Bitia Marthely Márquez. La orden de compra fue firmada por la viceministra Karla Díaz de Naves.

CEPA también renovó despacho

El presidente de la Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma (CEPA) fue más atrevido en su remodelación del despacho, gastando $88,276.49. La oficina se encuentra en Torre Futura, en San Salvador y además opera  la gerencia financiera de la institución.

De acuerdo a la información de medios de comunicación, la licitación  pública CEPA LP-40/2019, fue otorgada a la empresa ganadora  Sigma Ingenieros, S.A. de C.V, firmando el contrato de remodelación Emérito de Jesús Velásquez Monterroza.

Anliker salió al paso y manifestó que: “Aclaro que ejecutamos un proyecto para dignificar a nuestros colaboradores, cuyas oficinas las encontramos en estado deplorable, sin acceso a servicios sanitarios», dijo el presidente de CEPA, a través de su cuenta de Twitter, olvidando que su oficina se encuentra en lujoso edificio que cuida sus estándares de calidad para los arrendatarios.

Con el despilfarro del dinero proveniente de préstamos, pone en evidencia la corrupción del gobierno, quien trata de vender una falsa imagen del  “buen” manejo de los recursos, pero cada vez  sale a la luz pública documentos que revelan abusos de los fondos destinados para enfrentar la pandemia.

A raíz de la lluvia de críticas  por no priorizar la emergencia sanitaria, presidencia  borró las compras realizadas y que estaban en el sitio web de Comprasal , dejando claro que la transparencia les incomoda y en defensa arremete contra la libertad de expresión.