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LEGIÓN DE LA LIBERTAD DEL ESTADO DE SAN SALVADOR

Al comandante general de la fuerza armada

Me refiero al video que recién acaba de salir en los diferentes medios de difusión.

Muy bien pensado, elaborado y oportunamente mostrado, claro, si toda la intención es eminentemente EGÓLATRA y MEGALÓMANA; características, en definitiva, nefastas, que llevaran a una institución a la destrucción, pues lo acompañará hasta los días de su apogeo político; porque usted como persona es finita.

Es triste como una mente pequeña, estrecha y caprichosa (y lo digo con propiedad), no visualice a la FUERZA ARMADA DE EL SALVADOR, como una institución a la que se le debe respetar su esencia, sus valores, principios, su filosofía, sobre todo del porqué y para qué, de su existencia.

Lo de “mente pequeña y estrecha”, lo digo porque cualquier ciudadano –indistintamente de su formación académica- de cualquier estado, sabe que las Fuerzas Armadas es uno de los pilares fundamentales que sostienen el SISTEMA DE LIBERTADES Y DERECHOS de TODOS (sin distinción de raza, credo, ideología, genero). Es sumo, el ultimo bastión que debe caer cuando una nación sucumbe (léase cualquier enciclopedia de Historia Universal).

Sin embargo, aclaro, su actitud es el complemento, de las acciones que han realizado en tiempo pretérito, los otros partidos políticos que detentaron las atribuciones del Órgano Ejecutivo -no es un hecho aislado- con la venia de mercenarios vestidos de soldado, que con el afán de convertirse en millonarios, vendieron los derechos de los uniformados al mejor postor; como ilustración, un ejemplo: permitieron que los beneficios por retiro se homologaran en cuanto a los años de edad y de servicio, con lo de otros ciudadanos que trabajan ocho horas al dia, cuando el soldado de todos es conocido, trabajo siete días a la semana los trescientos sesenta y cinco días del año…. Y pregunto: ¿Qué diría un ingeniero del Ministerio de Obras Publicas si se le oferta un trabajo bajo el horario del soldado? Pero, volviendo al punto, los mercenarios…. Hicieron tan bien su trabajo, que nadie dijo nada.

Señor Comandante General, su vida y su ego se terminarán algún dia, como todos los que habitamos esta tierra. La Institución castrense, continuará como prostituta del que este al mando si mantiene dicha conducta. Por el bien de mi amado EL SALVADOR, devuélvale la dignidad a la Fuerza Armada de El Salvador, ubíquela en su sitial, como garante de Derechos y Libertades, de manera independiente del quehacer politiquero (por que no es político propiamente dicho).

A los actuales soldados que fungen como conductores de la Fuerza Armada, ténganse un poco de amor propio, como soldados, y asesoren, (díganle a su Comandante General lo debe oír, no lo que quiere oír) repito, asesoren al civil que funge como Comandante General, pues no creo que con solo serlo ya puede pasar por encima de sus “treinta y pico” años de servicio militar; porque no creo que los hayan pasado sin expeler sangre, sudor y lágrimas; a menos que, -como decimos los militares- hayan obtenido sus grados a puro “copy/paste”.