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La epidemia de las desapariciones en El Salvador en el 2019

14 enero, 2020

Según datos de la Fiscalía General de la República, el año 2019 cerró con 3,202 desaparecidos.

Pese a que el número de desaparecidos es superior al de homicidios y, sumados con datos de años anteriores, supera la cifra registrada durante la guerra civil (1980-1992), diferentes sectores concuerdan que las autoridades no son capaces de establecer plenamente si estas personas fueron víctimas de la violencia.

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, aseguró recientemente que no todas las desapariciones desembocan en un homicidio y que existen otras causas.

“No todas las desapariciones son homicidios. Hay gente que desaparece por deudas, porque se escapa con la novia, porque se van, porque migran y nadie sabe dónde están, porque se perdió borracho”, señaló en conferencia de prensa el jefe de Estado.

Según la agencia internacional de  noticias Efe, la cifra de desaparecidos por la violencia en El Salvador durante el 2019 es catalogada como una epidemia: más de 48 por cada 100.000 habitantes.

Para  la población  vivir bajo el control de las maras no es opción, se ven obligados a convivir o salir huyendo de sus viviendas, incluso migrar hacia Centro América, México o Estados Unidos para resguardar la vida del grupo familiar, de lo contrario están en la mira de los miembros de pandillas por “no colaborar” o ser parte de la estructura.

Según la PNC, la mara Salvatrucha (MS) cuenta con 363 grupos delictivos y la mara 18 posee 217 células que ejercen presencia en centenares de caseríos, cantones, comunidades y colonias de 181 municipios en los 14 departamentos. En los municipios de San Salvador, Ciudad Delgado, Soyapango, Apopa, Metapán, Santa Ana y San Miguel, operan 12 grupos más que pertenecen a las maras Mao Mao, Máquina, Soyas City, Expandilleros retirados y Mirada Loca.

No obstante, el control no se limita a las ciudades, en las cárceles del país hay todo un centro de operaciones delictivas de donde emergen las órdenes para su accionar a pesar del bloqueo a la telefonía en los centros penales, impulsada por la gestión Bukele.

Con el Plan Control, del cual poco se sabe, aparentemente las extorsiones y los homicidios han disminuido, pero el 58% los consultados en la reciente encuesta de la UCA ven la inseguridad  como el principal problema del país.

Sin embargo, en su reciente informe del primer año de gestión, el Fiscal General de la República Raúl Melara, manifiesta que las denuncias por extorsiones aumentaron en un17.2 % en comparación con 2018.

El silencio de los principales cabecillas de las pandillas también llama la atención de empresarios y sociedad civil, de allí que 23% cree que el actual gobierno ha negociado con las pandillas, según la reciente encuesta de la UCA, dada a conocer la semana pasada en San Salvador.

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