Connect with us

Noticias

La desconfianza de los estadounidenses hacia China alcanza su punto máximo por el coronavirus

China es el enemigo total. La visión negativa de los estadounidenses hacia ese país rival en lo económico, lo industrial y lo militar ha llegado a su punto álgido por la propagación del contagio del coronavirus. Así lo constata el Pew Research Center en su último trabajo de campo sobre esta relación, que alcanza el punto crítico más alto desde que esta institución introdujo tal cuestión en el 2005.

El 66% de los ciudadanos de EE.UU. expresan su reproche hacia el gigante asiático, un porcentaje que ha crecido casi el 20% desde que Trump es presidente

China es el enemigo total. La visión negativa de los estadounidenses hacia ese país rival en lo económico, lo industrial y lo militar ha llegado a su punto álgido por la propagación del contagio del coronavirus. Así lo constata el Pew Research Center en su último trabajo de campo sobre esta relación, que alcanza el punto crítico más alto desde que esta institución introdujo tal cuestión en el 2005.

El 66% de los ciudadanos de EE.UU. expresan su reproche hacia el gigante asiático, un porcentaje que ha crecido casi el 20% desde que Donald Trump es presidente de Estados Unidos e impuso una presión mediante los aranceles y una retórica de guerra comercial. Sólo una cuarta parte expresa una actitud favorable.

La valoración de Xi Jinping también desciende a sus niveles más bajos, un 71% de los estadounidenses desconfía de él

Además, la valoración hacia el líder de aquel país, Xi Jinping, también desciende a sus niveles más bajos. Un 71% (siete de cada diez) desconfían del mandatario de Pekín.

Si hay una caída espectacular, esa es precisamente la referida a Jinping. En los últimos tiempos se había mantenido estable. Ahora ha crecido 21 puntos la falta de confianza, tanto entre republicanos –pese a los numerosos elogios de Trump a su “amigo” Xi-, como demócratas, mayores y jóvenes. Por el contrario, los que tienen fe en el líder chino se queda en el 22%, una bajada del 15% desde 2019.

El informe se basa en un millar de entrevistas realizadas entre el 3 y el 29 de marzo pasados. Durante esas cuatro semanas, Trump no había llegado a la escalada de estos días de abril en que avala teorías conspirativas –no comprobadas y puestas en duda por los científicos- de que los chinos crearon el virus en un laboratorio.

Sin embargo, por aquel entonces ya había aparcado sus parabienes hacia su homólogo en el poder. De elogiar la lucha por contener el patógeno, los “esfuerzos de transparencia” y ofrecer las gracias a Xi Jinping “en nombre del pueblo estadounidense”, Trump dio el salto y empezó a utilizar las denominaciones de “virus chino” o “virus de Wuhan”, el supuesto punto de partida. Este giro se produjo al certificar en marzo que Covid-19 empezaba a causar estragos en su territorio y se ponía en duda su gestión de la enfermedad, al tiempo que se multiplicaban los muertos. En noviembre hay elecciones presidenciales y hay que hallar un culpable. A falta de Hillary Clinton: los chinos.

Pero ni estos bandazos, ni la suspensión de la NBA (la liga de baloncesto), ni el anunció de la infección del actor Tom Hanks -un icono para los estadounidenses- y su esposa Rita Wilson, ni la declaración de emergencia nacional del 13 de marzo decretada por el gobierno marcan un antes y un después en las conclusiones obtenidas por el Pew.

Los entrevistados en fechas previas a esos hitos ya expresaban una opinión igual de negativa que las cosechadas a posteriori.

La unanimidad se constata tanto por ideologías, a pesar de que los republicanos (siete de cada diez) tienen una consideración peor hacia China que los demócratas (seis de diez), así como contra Jinping. También hay coincidencia por franjas de edad -el 62% cita a China como la principal amenaza-, aunque los mayores de 50 años son más severos. Hasta ahora, los del grupo de entre 18 y 29 años no eran tan propensos a la

crítica. Los mayores ya superaron la barrera del 50% a partir de 2012. Sin embargo, el sondeo detecta que estos jóvenes superan el 50% en su condena por primera vez y siente la amenaza más que en anteriores encuestas.

Los factores económicos, como la pérdida de puestos laborales en EE.UU. por la deslocalización hacia China o el déficit en los tratos comerciales, siguen siendo preocupaciones clave. Pero otros asuntos como las políticas de derechos humanos de Pekín o la degradación medioambiental también provocan malestar a los estadounidenses.

Todo esto tiene una amplia influencia en el mal cartel chino. Pero con el impacto del coronavirus, y los estragos que está causando, más estadounidenses ahora ven a su país como el mayor poder económico, más que en los doce años previos. Un 59% creen que Estados Unidos es el más poderoso desde el punto de vista económico, una valoración nueve puntos superior a la precedente. Es la primera vez que tantos citan a Estados Unidos, como la ocasión en que en este aspecto se registra un mayor incremento desde 2008, cuando se introdujo esta pregunta.

Los que disfrutan de más ingresos creen más en este papel puntero en la economía que los que tienen salarios menos relevantes (63% por 53%). Los mayores más que los jóvenes inciden en ese liderazgo (63% frente al 47%).

Una inmensa mayoría está convencida que su país esta al frente en el dominio militar y que el mundo es mejor gracias a ese liderato en oposición al chino. Los republicanos apoyan con carácter casi unánime que es mejor para el mundo que EE.UU., lleve las riendas pero esta sensación se ha expandido entre los demócratas.

Los conservadores están más preocupados que los progresistas por la ciber seguridad, aunque la inquietud domina en ambos lados.

Esta nota fue publicada en lavanguardia

Corrupción

Ministro de Seguridad: La libertad de expresión tiene “límites”

Ante el cuestionamiento de los medios de comunicación no oficiales sobre el caso del cementerio clandestino en Chalchuapa, el funcionario aseguró que dan seguimientos a periodistas que están haciendo apología del delito.

Luego de hacerse público que, al menos unos 47 cadáveres podrían estar en la casa del asesino psicópata y ex policía Hugo Osorio, las autoridades silenciaron al criminólogo a cargo de las excavaciones, a la policía y a la fiscalía.

El caso se maneja con hermetismo y hubo hasta sanciones para el personal que participa en la investigación por revelar información a la prensa independiente, pero no para los medios del oficialismo, los cuales lo hacen a favor del gobierno.

Además, olvidan que la población tiene derecho a estar informado, sobre todo aquellas familias que buscan a sus parientes desaparecidos y que podrían estar en una de esas fosas.

Sin embargo, a pesar de este bloqueo informativo, los comunicadores han dado seguimiento a la información con fuentes que han pedido el anonimato para no tener consecuencias de parte de las autoridades, quienes han minimizado el macabro hallazgo.

Para acallarlos, el ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro, sentenció en una entrevista radial que se hace «seguimiento» de periodistas por sus publicaciones relacionadas con temas de violencia, porque la libertad de expresión «tiene su límite».

El funcionario indicó que se trata de periodistas que, a su juicio, publican con «una clara intención de generar apología», pero sin dar mayores detalles.

Las declaraciones, es interpretado por la Asociación de Periodistas de El Salvador y también por Amnistía Internacional (AI) como una amenaza a la libertad de expresión.

A través de un comunicado, la asociación condenó las amenazas del ministro de Seguridad y lo responsabiliza de cualquier vulneración contra el gremio., indicó la APES en un comunicado de prensa.

«sumamente grave que el Gobierno de Nayib Bukele utilice los cuerpos de seguridad en un claro intento de callar a la prensa no alienada», señalaron.

A esta denuncia se sumó Amnistía Internacional y a través de su directora Erika Guevara-Rosas, calificó de «preocupantes» las declaraciones del ministro de seguridad, ya que “la libertad de prensa es una de las mayores manifestaciones del derecho a la libre expresión”, escribió en su cuenta de twitter.

José Miguel Vivanco, director de la División de las Américas de Human Rights Watch, califico las declaraciones del Villatoro como un “típico lenguaje de los autoritarios”, escribió a través de Twitter

Para la oposición política del país, se trata de una “mordaza y peligrosa”, señalando que los comunicadores se arriesgan para informar a la población.

Es un retroceso a la democracia, dijo Dina Argueta, al tiempo que cito que los periodistas han venido denunciando acoso desde hace dos años.

Desde que se hizo público el caso de Chalchuapa, Villatoro ha criticado el manejo de la prensa al tema de desapariciones en el país, ya que aseguró que este fenómeno ya existía, pero algunos medios le dan un tratamiento tendencioso.

La principal molestia del ministro de Seguridad fue revelar las cifras de cadáveres, ya que el gobierno trata de minimizar el caso y los

fiscales que dieron la información enfrentan un proceso sancionatorio por dar información.

Seguir leyendo

Corrupción

Gobierno de Bukele da marcha atrás en su lucha contra la corrupción al abortar a la CICIES

La creación de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en El Salvador (CICIES) con la OEA fue aplaudida por Nayib Bukele, pero hoy abandona esa promesa de campaña, la cual investigaba 105 entidades del Estado por presunta corrupción, argumentando falta de confianza.

En septiembre de 2019, a escasos meses de llegar a la presidencia de ese país centroamericano, Bukele rechazó una CICIES con la ONU y se inclinó por hacer un acuerdo de cooperación con la Organización de los Estados Americanos (OEA), dirigida por el secretario general de la OEA, Luis Almagro, amigo del mandatario.

Sin embargo, poco a poco, el gobernante se ha alejado de esta promesa de campaña luego de que esta comisión en abril de 2020, iniciara la asistencia técnica y monitoreo de los fondos por emergencia sanitaria Covid.19.

Tras este anuncio de irregularidades descubiertas por la CICIES y la condena de parte de la OEA ante la destitución de los Magistrados y el fiscal general y ahora la noticia de que el exalcalde Ernesto Muyshondt será asesor de la OEA, el gobernante explotó y puso punto final tanto a su amistad con Almagro como al acuerdo de la lucha contra la corrupción e impunidad, a través del recién nombrado fiscal general, Rodolfo Delgado.

Según Delgado, la decisión tomada es de conformidad con el artículo 17 de ese mandato, declarando que “no podemos recibir apoyo técnico de una entidad que va a estar asesorada por una persona que negoció con la vida de los salvadoreños a cambio de beneficios electorales», refiriéndose al nombramiento de Muyshondt.

En horas de la noche y en una conferencia de prensa exprés, Bukele confirmó su salida del acuerdo y declaró: ““Hemos decidido que vamos a romper nuestro convenio con la CICIES porque es un despropósito que intentemos combatir la impunidad con precisamente las personas que están promoviendo la impunidad en El Salvador”.

Asimismo, dijo que su gobierno quiere combatir la impunidad, pero como ya no pueden confiar en la OEA, “vamos a buscar alguna organización internacional, otra distinta, para que nos acompañe en la creación de una CICIES que sí combata la impunidad”.

Por su parte, el representante de la CICIES dijo que no se pronunciaría, pero quien sentó posición a través de su cuenta de twitter fue Estados Unidos al lamentar la decisión del gobierno de cerrar su cooperación con dicha Comisión.

“La lucha contra la corrupción es esencial y fundamental. Vamos a seguir buscando la forma de reducir y combatir la corrupción e impunidad», expresó la sede diplomática en El Salvador.

Investigar a la oposición, pero no a su gobierno

Durante la firma del acuerdo el noviembre del 2019, Bukele aseguró que la creación de este organismo era en respuesta a » un clamor del pueblo salvadoreño que se combata la corrupción, pero la población no solo está pidiendo que se combata la corrupción, la población está pidiendo que se combata la corrupción con una Cicies», sentenció.

De esta manera, “cumplía su promesa de campaña”, sacando a luz los actos de corrupción de los gobiernos anteriores, tanto de ARENA como del FMLN, iniciando con las investigaciones de la construcción de la presa hidroeléctrica el Chaparral durante la administración Funes y la desviación de fondos en la construcción del SITRAMSS.

Hasta ese momento todo era “viento en popa”, pero al llegar su turno la situación cambió cuando Ronalth Ochaeta, explicó en ese momento que “como resultado de su trabajo, la Comisión formulará recomendaciones para el fortalecimiento institucional sobre la calidad, efectividad y legitimidad en el gasto público, derivado de la situación de emergencia sanitaria”.

El entonces diputado del FMLN, Jorge Hándal, sentenció que el temor de Bukele se debe a que habían más de 83 avisos de casos de corrupción en la Fiscalía del manejo de fondos estatales de parte de instituciones del gobierno utilizadas para la pandemia y que por ello insistía en una CICIES dependiente del Ejecutivo.

Razón por la cual, Bukele también rechazó la iniciativa presentada por las organizaciones civiles presentada en la Asamblea, que buscaba, entre otras cosas, darle independencia institucional y financiera a la actual CICIES, incluso evitó reunirse con el Enviado Especial para el Triángulo Norte de EE.UU. Ricardo Zúñiga.

Desde que inició su trabajo, la CICIES ha dado asistencia en 25 casos de corrupción investigados por la Fiscalía salvadoreña.  Entre estos, 12 son avisos de posibles ilícitos de corrupción en cinco instituciones, auditó los gastos destinados a la pandemia e investigó siete casos más a solicitud del ex Fiscal General. 

Seguir leyendo

Popular