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Iota y su huella en Centroamérica.

El huracán, que alcanzó la categoría 5 en algunos tramos y aunque perdió fuerza al tocar tierra, causó serios destrozos en Nicaragua y Honduras. En nuestro país fue el menos afectado.

Las alertas rojas en la región centroamericana despertaron la zozobra en la población tras la llegada de un amenazador huracán, el segundo en menos de 15 días.

Nicaragua y Honduras quedaron bajo un destructivo manto de agua que paralizó la vida cotidiana en ambas naciones, mientras que en El Salvador su paso fue menos destructor.

En Nicaragua, una de las poblaciones más afectadas fue Puerto Cabezas, donde miles de casas quedaron semidestruídas tras la llegada del huracán con categoría 4.

Aquí se reportaron 18 personas muertas debido al temporal y cerca de 40,000 personas evacuadas de las zonas más afectadas por el paso del huracán.

Honduras, tampoco escapó de la furia. El el ojo amenazador de Iota entró en horas de la tarde del martes, dejando al menos 14 muertos, cinco de ellos de una misma familia cuya casa fue sepultada por un deslizamiento de tierra en El Trapiche.

Los fuertes vientos impactaron en las aeronaves que estaban en tierra en la base aérea Armando Escalón, cerca de San Pedro Sula, paralizando los aeropuertos de la ciudad.

En El Salvador, Iota entró como depresión tropical, con fuertes vientos que provocó deslizamientos de tierra, árboles caídos y desborde de algunos ríos y pérdidas en los cultivos.

Como prevención, se evacuó a las personas que vivían en zonas de riesgo y fueron trasladadas a albergues temporales. Solo se reportó un fallecido.

De acuerdo a Naciones Unidas, más de un millón y medio de personas han resultado damnificadas en el país en menos de un mes por causa de Iota y Eta, que envistieron la región en lo que va de noviembre.

La huella de Iota por Centroamérica, es tangible 35 muertos, casas destruídas e inundadas, postes de electricidad derribados, desbordes y peligrosos deslaves es la huella de Iota, además de golpear fuertemente la economía y en medio ambiente en la región.

Economía impactada

Los daños ocasionados por Eta y ahora Iota, frena la etapa de recuperación a raíz de la pandemia, sobre todo en los países más afectados por estos desastres naturales.

Honduras es el más golpeado con 268,500 manzanas de cultivo perdidas y en Guatemala son 4,446 manzanas. En El Salvador se reportan estragos en 5,000 manzanas de maíz, 1,500 de frijol y 1,500 de pasto para ganado. Cerca de 14 caseríos las que se dedican a la agricultura en la zona de Las Pilas perdieron los cultivos.

Los agricultores salvadoreños, recienten que las autoridades de Agricultura no se han hecho presente y ni han ofrecido ayuda para enfrentar las pérdidas ocasionadas por ambas tormentas.

Si bien el impacto en la agricultura es grande, economistas consideran que el principal efecto será el deterioro socioeconómico de la población afectada por el huracán.

Para mitigar la situación, los gobernantes del istmo centroamericano, a excepción de El Salvador, sostuvieron una reunión virtual esta semana con Dante Mossi, titular del Banco Centroamericano de Integración Económica, quien ofreció asistencia financiera para enfrentar los estragos dejados por los huracanes

En la reunión virtual con los presidentes de Honduras, Juan Orlando Hernández; Guatemala, Alejandro Giammattei; Nicaragua, Daniel Ortega; Costa Rica, Carlos Alvarado, y República Dominicana, Luis Abinader, se abordó la urgencia de impulsar un frente común regional para la reconstrucción después de los estragos causados por estos desastres naturales.

Mossi adelantó que hay propuestas para generar proyectos para duplicar las capacidades ejecutoras para acceder a los fondos verdes y reorientar la cartera del BCIE de 2.500 millones de dólares, para restablecer la infraestructura, represas y construcción de vivienda social.

Por su parte, organizaciones humanitarias llaman a los gobiernos a tomar medidas para evitar el riesgo de propagación del covid-19 en los albergues instalados para las personas afectadas por las tormentas, muchas de ellas conviven en hacinamiento y sin vigilancia médica.