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Gobierno afirma no tener recursos, pero la ministra de cultura pagó $24 mil por afinar 3 pianos en plena pandemia.

El gasto es calificado como innecesario, al menos en este momento, porque los espacios culturales están cerrados y la prioridad debería ser salud.

La ministra de Cultura Suecy Callejas no escapa de los señalamientos de despilfarro y corrupción al pagar 24 mil dólares por el afinado de tres pianos propiedad de la Orquesta Sinfónica Nacional.

De acuerdo a información que circula en redes sociales, la funcionaria contrató a una persona para la realización de este trabajo, considerado innecesario ya que los espacios culturales permanecen cerrados debido a la emergencia por Covid-19.

El costo por el afinado resulta elevado si se comparan los registros de contrataciones del Ministerio de Cultura, donde puede comprobarse, por ejemplo, que esa institución pagó por 10 pianos $8 mil  hace tres años.

Si bien el mantenimiento es  de rigor, los comentarios  en redes apuntan a la falta de prioridad y hacen énfasis en la urgente necesidad de reducir los costos, sobre todo cuando el presidente Bukele  afirma que no hay recursos para abastecer los hospitales y cumplir con otros compromisos del Estado.

 Por lo tanto, es contradictorio las quejas del mandatario al repetir una y otra vez que no tiene “ ni un centavo partido a la mitad”, cuando ha recibido más de $1,000 millones en préstamos, donaciones, LETES y CETES.

El mayor problema, según economistas  es la improvisación con la que se ha abordado la pandemia, destinando más recursos a otras dependencias y menos a Salud.

Esta situación es denunciada no solo por el personal de primera línea, el cual carece de insumos, el presidente no aprobó el bono ni el seguro de vida y tampoco ha pagado la pensión a los veteranos y ha entregado el subsidio al transporte público.

Además,  las compras realizadas por las diferentes dependencias del gobierno, han sido con sobreprecio y adjudicadas a familiares, amigos del presidente y funcionarios del gobierno.

Investigaciones periodísticas y organismos internacionales han descubierto fuertes indicios de corrupción escudados en la pandemia.