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Este gobierno está desmantelando la democracia

Prometió desaparecer la partida secreta para evitar más robo, pero luego se arrepiente y decide mantenerla porque es “necesaria”.

La ligereza para hablar del presidente Bukele y la falta de asesoría profesional, lo hace retractarse de sus declaraciones y al final termina tomando su propia “medicina amarga” al no cumplir con lo prometido.

Una de las promesas de campañas fue eliminar la partida secreta del presupuesto del Estado y porque había sido utilizada por Funes y Saca para malversar más de $651 millones entre ambas administraciones.

Asimismo, dijo que los gastos necesarios de la inteligencia, “saldrían de partidas auditables para evitar el robo que siempre ha existido, calificando estos fondos como “semillero de la corrupción”.

“Proponemos eliminar la partida secreta para que nadie se lucre de ella (…) y proponemos traer una comisión internacional contra la corrupción para que los corruptos ya no puedan meter sus manos en los bolsillos del pueblo”, se decía en el video publicado en la cuenta oficial del presidente.

Sin embargo, el 2 de junio 2019, Bukele clasificó como «secreto de Estado» toda la información relacionada con la inteligencia estatal, incluída la de los gastos, afirmación que no fue desmentida por ningún miembro del Gobierno, según investigación publicada por la revista Factum.

Nelson Fuentes, exminsitro de Hacienda, afirmó en septiembre del año pasado , que dicha partida no se eliminaría como se había prometido durante la campaña, declaraciones que desagradaron al mandatario tras dejarlo en evidencia.

De acuerdo a este medio de información local, en los primeros dos meses de su gestión, ya había gastado $2,114,961.56 de la partida secreta de la Presidencia, sin conocerse el destino de esos fondos.

La investigación detalla, que el primer desembolso con fecha 18 de junio de 2019, fue de $27,102, pero los desembolsos continuaron los días siguientes y en cantidades mayores.

El 26 de julio se registra una salida de $292,636, un día después se suman otros $653,820. Para el 1 de julio se gastaron $177,601, el 23 de julio otros $139,820 y el 29, $4250,443. El último gasto que se menciona en el documento sobre los movimientos de cuentas, salieron $116,278.

Con estos gastos también llegaron reproches por no cumplir la promesa de terminar con la corrupción ni transparentar los gastos “necesarios”, pero en su lujar justificó que éstos habían disminuido tres veces más en comparación a los gobiernos anteriores.

En diciembre, mes y medio después, vuelve a contradecirse, ya que los gastos mensuales en la casa de gobierno se triplicaron, siguiendo el ejemplo de los “mismos de siempre” y aún más.

De acuerdo a las encuestas de la UCA, hecha pública en septiembre de 2019, el 91 % de la población estaba de acuerdo con esa promesa y que también hiciera público los gastos, pero ni una cosa ni la otra. La partida secreta es más secreta ahora.

Para el director de Acción Ciudadana, Eduardo Escobar, “Las promesas fueron una estrategia para capturar el voto porque, una vez en el Gobierno, cambia la perspectiva. Desde afuera se puede decir cualquier cosa, pero la perspectiva cambia ya ejerciendo el cargo”.

A juicio del Centro de Asesoría Legal Anticorrupción (ALAC) de la Fundación Nacional para el Desarrollo (FUNDE), el incumplimiento de esos compromisos adquiridos por el gobernante solo fueron una retórica falsa y maliciosa”.

Sostiene que el Ejecutivo solo “modificó en papel” la partida de gastos reservados, pero al Organismo de Inteligencia del Estado (OIE) se le sigue inyectado elevadas sumas de dinero.