Saltar al contenido

Bukele mintió como alcalde y ahora como presidente

En su paso como alcalde de Nuevo Cuscatlán y San Salvador hizo promesas que nunca cumplió. La historia se repite, esta vez desde la silla presidencial.

Las irregularidades en su gestión como Alcalde de Nuevo Cuscatlán y de la capital salvadoreña San Salvador, confirman que la mentira es su principal estrategia para sacar ventaja a sus opositores.

Quienes trabajaron de cerca en ambos municipios, conocen las tácticas empleadas que busca llenar de “esperanza” a una población cansada de la corrupción, pero nada más utiliza ese sentimiento para beneficio propio.

Quienes trabajaron de cerca en ambos municipios, conocen las tácticas empleadas que busca llenar de “esperanza” a una población cansada de la corrupción, pero nada más utiliza ese sentimiento para beneficio propio.

Entre el 2012 y 2015, Nayib Bukele endulzó los oídos de un pueblo con promesas inalcanzables, comenzando con un proyecto con el cual atraería una millonaria inversión de dólares y lo dejó plasmado en su cuenta de twitter en el que expresó: “ En unas horas, lanzaremos el Modelo Solidario, con el que pretendemos atraer una inversión de $1,000,000,000.00 a Nuevo Cuscatlán en 10 años” , con fecha 2014. https://twitter.com/nayibbukele/status/468883094595194881.

El supuesto proyecto incluía, un nuevo hospital de Diagnóstico, una catedral Cástrense, hoteles y restaurantes exclusivos, promesas que nunca se realizaron y que aún esperan.

En lugar de crear un municipio próspero, dejó una millonaria deuda denunciada en agosto de 2016 por el concejal de Nuevo Cuscatlán, Gerardo Barón, quien señalaba una situación de endeudamiento de más de $5 millones.

Los números rojos continuaron con la administración de Michelle Sol, amiga del ahora presidente y funcionaria de gobierno, la cual dejó mucho más “sangrada a la comuna y a sus habitantes que actualmente carecen de servicios básicos.

Para sus detractores, Bukele usó a ese pequeño municipio como trampolín para llegar a San Salvador y posteriormente a la presidencia de El Salvador.

Bukele declaró a Probidad $846,622.45 en concepto de donaciones entre el 2012 y 2015 de la empresa Obermet, pero Probidad estableció que hay indicios de enriquecimiento ilícito por un total de $331,908.48, monto no declarado en Impuesto sobre la Renta a Hacienda por ingresos donados por su hermano.

Adicional a esta deuda, quedó pendiente con $5,408.60, destinados al mantenimiento de elevadores del mercado, $53,411.25 en medicamentos utilizados en jornadas médicas, $107,027.19 en facturas de telefonía móvil y $105,908.23. en servicio de internet, según información que proporción UAIP.

Con toda la red de mentiras bien estructurada, Bukele provoca ser expulsado del partido FMLN en el 2017 por violar los principios y normativas internas del partido. Las acusaciones sobre él fueron “fomentar conductas personalistas, generar división interna, por actos difamatorios, dañar el honor e imagen de una persona, irrespetar los derechos de la mujer”, actitudes que persisten en su rol de presidente de la República.

Finalmente, el alcalde capitalino se declara independiente y busca al mejor postor. Dando inicio a un dilema por consolidar su candidatura como Presidente de El Salvador.

Sin embargo, el resultado eran 100 días de “desaciertos”, según lo tipificó la PROES es una organización social que aglutina a un amplio espectro de profesionales de El Salvador, junto a otros actores de la sociedad civil.

Era más de lo mismo, pero si cumplió dos cosas: “la medicina amarga”,” el sufrimiento” y el “someter” a los otros órganos del Estado para cambiar a El Salvador, dejando de lado el ofrecimiento de terminar con la corrupción, el nepotismo, mejorar los programas sociales, dignificar a las víctimas de El Mozote, dar la pensión a los veteranos de guerra, trabaja de la mano con las municipalidades, trabajar con transparencia, en fin, promesas que a un año están en el limbo.

Además de no cumplir con dichos ofrecimientos, hay un retroceso en la seguridad y ha empoderado a la Policía Nacional Civil y al Fuerza Armada, los cuales actúan con represión hacia la población y están sumisos al Ejecutivo.

Según PROES, el gobierno ha hecho de la política de gobierno, al ocultar el endeudamiento actual del país debido a su mala administración.

Con la contienda electoral a la vuelta de la esquina, el presidente, promueve el engaño y el clientelismo, además asolapar la corrupción al permitir que los paquetes agrícolas y las canastas solidarias sean entregados por los funcionarios de gobierno y partidos políticos afines que aspiran una diputación.

Además, engaña, miente y se apropia de obras que quedaron finalizadas y negociadas por el anterior gobierno, como el financiamiento para el Hospital Rosales, el bypass de San Miguel, el apoyo por parte de México para generar empleo en el campo y frenar la migración, la compra de medicamentos para hospitales, entre otras.

En un año de gestión está claro que la mentira continuará reinando desde el Ejecutivo en lo que resta del mandato de Bukele, quien pidió a la población “cerrar los ojos” para que vivan una realidad de fantasía y que tras un tardío despertar será “ la medicina amarga” para todos , incluso para sus fieles seguidores.