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Bukele es un mentiroso compulsivo

Algunos políticos mienten, a veces; lo hacen para eludir responsabilidades y no ser señalados, incluso apuntarse un éxito que no es suyo a fin de ser aceptados por sus fanáticos.

El mandatario se mueve en un círculo vicioso de falsedad para mantener la admiración de sus seguidores y alejarlos de la realidad.

Algunos políticos mienten, a veces; lo hacen para eludir responsabilidades y no ser señalados, incluso apuntarse un éxito que no es suyo a fin de ser aceptados por sus fanáticos.

Esa distracción es la estrategia de Nayib Bukele para que el ciudadano desvíe la atención de lo importante y se fije en un punto de interés alternativo que no compromete el truco.

Como todo un “verdadero farsante”, se ha dedicado a distorsionar la realidad a cambio de permanecer en el pedestal, desde donde contempla los halagos y que también utiliza para manipular a sus seguidores y ponerlos en contra de todos aquellos que critican sus acciones.

Sin embargo, las mentiras se han salido de control a tal punto de convertirse en un trastorno psicológico, al menos así lo califican los especialistas en psiquiatría, por su conducta repetitiva de mentir.

Miguel Fortín Magaña, médico psiquiatra, afirma que el ser humano miente en promedio, unas 12 veces, pero Bukele no escatima esfuerzos y todo señalamiento es tergiversado para no ser desenmascarado públicamente.

A más de un año de su gestión, las promesas de campaña siguen sin cumplirse, en su lugar hay un “conjunto de fantasías que nunca se cumplirán”, como fue el ofrecimiento de realizar 20 obras por día.

Hasta ahora, el gobierno se caracteriza por mentir a cualquier hora y tras cada cuestionamiento, elude responsabilidades y las traslada a los adversarios para que sobre ellos recaiga la condena social. Maquiavelo dijo: “La política va de ganar el poder y mantenerlo”.

Sus críticos, incluyendo seguidores que dicen sentirse engañados, aseguran que tienen contabilizadas todas las promesas y con ellas, 10 mentiras que Nayib Bukele usa con frencuencia.

Durante la campaña presidencial se hizo viral hashtag #NayibMiente en donde éstas aparecen enumeradas. Una de las frases que lo dejó al descubierto su farsa es el caso de la aerolínea alemana Lufthansa y que según Bukele estaba interesada en invertir en El Salvador” y denunciado como una “fake news”.

Otra de las afirmaciones del gobernante es que “nunca sería candidato de GANA”, instituto por el cual se inscribió a última hora para optar a ser candidato por la Presidencia de la República.

Lo mismo sucedió cuando dijo respetar los tiempos de campaña, pero terminó haciendo proselitismo adelantado con una inversión de alrededor $389 mil en publicidad de enero a abril de 2018.

Esa costumbre de mentir también le ha traído consecuencias y afectar las relaciones diplomáticas con países vecinos. Por ejemplo, en una conferencia de prensa Bukele aseveró que Costa Rica daba “la falsa impresión de que ha aplanado la curva, pero solo ha bajado la cantidad de pruebas”, siendo desmentido por el gobierno de esa nación.

Un gobierno que se escuda en la mentira

La mentira es el “modus operandi” de Bukele y sus funcionaros, opina Fortín Magaña y “no les importa otra cosa que están bien posicionados en las encuestas, gastando fortunas en publicidad engañosa o apropiándose de las buenas ideas de otros, destruyendo la reputación de sus adversarios.

En cuanto al cumplimiento de sus promesas de campañas, la mentira está más arraigada, no solo de él sino de todo el aparato estatal y recurren a ella para no hacer quedar mal al jefe de Estado.

Un claro ejemplo que Bukele ignora sus ofrecimientos, a pesar del gasto publicitario que hace en el momento de anunciarlo, fue negar el acceso a los archivos militares de la masacre de El Mozote, olvidando que llevó a casa Presidencial a familiares de las víctimas y sobrevivientes donde los prometió llegar al fondo de este genocidio.

La más reciente mentira, es la suspensión del impuesto a la telefonía, el cual no suspenderá, ya que este vence en noviembre, pero lo utiliza para hacer creer que cumple.

Nayib sostiene que no oculta nada y en campaña criticó a los “mismo de siempre “de no trasparentar los gastos y financistas, sin embargo, él y sus funcionarios no han rendido cuentas ni mucho menos de los fondos utilizados en la pandemia.

La CICIES es otra utopía en este gobierno, su creación es cosmética, sin acción y no cabe duda que sigue lineamientos del gobierno y no es para menos, meter las manos en aguas turbulentas podría costarle el puesto a la esposa del director de la CICIES que trabaja en CEPA: El hilo de mentiras tanto de campaña como de la vida diaria no paran.

Para muestra, Bukele prometió desaparecer la partida secreta, pero en sus primeros dos meses de gestión ya había gastado $2,114,961.56 y para cubrirse la espalda, reformó el Reglamento del Órgano Ejecutivo, publicado en el Diario Oficial, también ha catalogado el destino de esos fondos como “secretos de Estado”, según información publicada en el periódico digital El Faro.

El círculo vicioso de mentiras de la administración Bukele, ha deformado la realidad y entre narraciones elocuentes, ha obtenido la atención, respeto y hasta admiración, pero arrastra el temor de ser descubierto. Según un dicho popular: “la mentira tiene patas cortas”.

Corrupción

Ministro de Seguridad: La libertad de expresión tiene “límites”

Ante el cuestionamiento de los medios de comunicación no oficiales sobre el caso del cementerio clandestino en Chalchuapa, el funcionario aseguró que dan seguimientos a periodistas que están haciendo apología del delito.

Luego de hacerse público que, al menos unos 47 cadáveres podrían estar en la casa del asesino psicópata y ex policía Hugo Osorio, las autoridades silenciaron al criminólogo a cargo de las excavaciones, a la policía y a la fiscalía.

El caso se maneja con hermetismo y hubo hasta sanciones para el personal que participa en la investigación por revelar información a la prensa independiente, pero no para los medios del oficialismo, los cuales lo hacen a favor del gobierno.

Además, olvidan que la población tiene derecho a estar informado, sobre todo aquellas familias que buscan a sus parientes desaparecidos y que podrían estar en una de esas fosas.

Sin embargo, a pesar de este bloqueo informativo, los comunicadores han dado seguimiento a la información con fuentes que han pedido el anonimato para no tener consecuencias de parte de las autoridades, quienes han minimizado el macabro hallazgo.

Para acallarlos, el ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro, sentenció en una entrevista radial que se hace «seguimiento» de periodistas por sus publicaciones relacionadas con temas de violencia, porque la libertad de expresión «tiene su límite».

El funcionario indicó que se trata de periodistas que, a su juicio, publican con «una clara intención de generar apología», pero sin dar mayores detalles.

Las declaraciones, es interpretado por la Asociación de Periodistas de El Salvador y también por Amnistía Internacional (AI) como una amenaza a la libertad de expresión.

A través de un comunicado, la asociación condenó las amenazas del ministro de Seguridad y lo responsabiliza de cualquier vulneración contra el gremio., indicó la APES en un comunicado de prensa.

«sumamente grave que el Gobierno de Nayib Bukele utilice los cuerpos de seguridad en un claro intento de callar a la prensa no alienada», señalaron.

A esta denuncia se sumó Amnistía Internacional y a través de su directora Erika Guevara-Rosas, calificó de «preocupantes» las declaraciones del ministro de seguridad, ya que “la libertad de prensa es una de las mayores manifestaciones del derecho a la libre expresión”, escribió en su cuenta de twitter.

José Miguel Vivanco, director de la División de las Américas de Human Rights Watch, califico las declaraciones del Villatoro como un “típico lenguaje de los autoritarios”, escribió a través de Twitter

Para la oposición política del país, se trata de una “mordaza y peligrosa”, señalando que los comunicadores se arriesgan para informar a la población.

Es un retroceso a la democracia, dijo Dina Argueta, al tiempo que cito que los periodistas han venido denunciando acoso desde hace dos años.

Desde que se hizo público el caso de Chalchuapa, Villatoro ha criticado el manejo de la prensa al tema de desapariciones en el país, ya que aseguró que este fenómeno ya existía, pero algunos medios le dan un tratamiento tendencioso.

La principal molestia del ministro de Seguridad fue revelar las cifras de cadáveres, ya que el gobierno trata de minimizar el caso y los

fiscales que dieron la información enfrentan un proceso sancionatorio por dar información.

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Corrupción

Gobierno de Bukele da marcha atrás en su lucha contra la corrupción al abortar a la CICIES

La creación de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en El Salvador (CICIES) con la OEA fue aplaudida por Nayib Bukele, pero hoy abandona esa promesa de campaña, la cual investigaba 105 entidades del Estado por presunta corrupción, argumentando falta de confianza.

En septiembre de 2019, a escasos meses de llegar a la presidencia de ese país centroamericano, Bukele rechazó una CICIES con la ONU y se inclinó por hacer un acuerdo de cooperación con la Organización de los Estados Americanos (OEA), dirigida por el secretario general de la OEA, Luis Almagro, amigo del mandatario.

Sin embargo, poco a poco, el gobernante se ha alejado de esta promesa de campaña luego de que esta comisión en abril de 2020, iniciara la asistencia técnica y monitoreo de los fondos por emergencia sanitaria Covid.19.

Tras este anuncio de irregularidades descubiertas por la CICIES y la condena de parte de la OEA ante la destitución de los Magistrados y el fiscal general y ahora la noticia de que el exalcalde Ernesto Muyshondt será asesor de la OEA, el gobernante explotó y puso punto final tanto a su amistad con Almagro como al acuerdo de la lucha contra la corrupción e impunidad, a través del recién nombrado fiscal general, Rodolfo Delgado.

Según Delgado, la decisión tomada es de conformidad con el artículo 17 de ese mandato, declarando que “no podemos recibir apoyo técnico de una entidad que va a estar asesorada por una persona que negoció con la vida de los salvadoreños a cambio de beneficios electorales», refiriéndose al nombramiento de Muyshondt.

En horas de la noche y en una conferencia de prensa exprés, Bukele confirmó su salida del acuerdo y declaró: ““Hemos decidido que vamos a romper nuestro convenio con la CICIES porque es un despropósito que intentemos combatir la impunidad con precisamente las personas que están promoviendo la impunidad en El Salvador”.

Asimismo, dijo que su gobierno quiere combatir la impunidad, pero como ya no pueden confiar en la OEA, “vamos a buscar alguna organización internacional, otra distinta, para que nos acompañe en la creación de una CICIES que sí combata la impunidad”.

Por su parte, el representante de la CICIES dijo que no se pronunciaría, pero quien sentó posición a través de su cuenta de twitter fue Estados Unidos al lamentar la decisión del gobierno de cerrar su cooperación con dicha Comisión.

“La lucha contra la corrupción es esencial y fundamental. Vamos a seguir buscando la forma de reducir y combatir la corrupción e impunidad», expresó la sede diplomática en El Salvador.

Investigar a la oposición, pero no a su gobierno

Durante la firma del acuerdo el noviembre del 2019, Bukele aseguró que la creación de este organismo era en respuesta a » un clamor del pueblo salvadoreño que se combata la corrupción, pero la población no solo está pidiendo que se combata la corrupción, la población está pidiendo que se combata la corrupción con una Cicies», sentenció.

De esta manera, “cumplía su promesa de campaña”, sacando a luz los actos de corrupción de los gobiernos anteriores, tanto de ARENA como del FMLN, iniciando con las investigaciones de la construcción de la presa hidroeléctrica el Chaparral durante la administración Funes y la desviación de fondos en la construcción del SITRAMSS.

Hasta ese momento todo era “viento en popa”, pero al llegar su turno la situación cambió cuando Ronalth Ochaeta, explicó en ese momento que “como resultado de su trabajo, la Comisión formulará recomendaciones para el fortalecimiento institucional sobre la calidad, efectividad y legitimidad en el gasto público, derivado de la situación de emergencia sanitaria”.

El entonces diputado del FMLN, Jorge Hándal, sentenció que el temor de Bukele se debe a que habían más de 83 avisos de casos de corrupción en la Fiscalía del manejo de fondos estatales de parte de instituciones del gobierno utilizadas para la pandemia y que por ello insistía en una CICIES dependiente del Ejecutivo.

Razón por la cual, Bukele también rechazó la iniciativa presentada por las organizaciones civiles presentada en la Asamblea, que buscaba, entre otras cosas, darle independencia institucional y financiera a la actual CICIES, incluso evitó reunirse con el Enviado Especial para el Triángulo Norte de EE.UU. Ricardo Zúñiga.

Desde que inició su trabajo, la CICIES ha dado asistencia en 25 casos de corrupción investigados por la Fiscalía salvadoreña.  Entre estos, 12 son avisos de posibles ilícitos de corrupción en cinco instituciones, auditó los gastos destinados a la pandemia e investigó siete casos más a solicitud del ex Fiscal General. 

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